Majestuosidad, belleza y romanticismo en los castillos del Valle del Loira francés

PACO COLOMINA

  • La región cuenta en la actualidad con alrededor de 300 castillos visitables.
  • La historia impregna cada parte de castillos como Chambord o Cheverny.
  • Chenonceau o Azay-le-Rideau son de visita ineludible para enamorados o aspirantes a ello. 

Chambord impresiona desde su fachada.

El río Loira, con sus 1012 kilómetros de longitud, da nombre a la región francesa con más castillos. La región Centro- Valle del Loira cuenta con alrededor de un millar de este tipo de construcciones (algunos en ruinas, otros transformados en hotel, residencia privada…). De todos estos, aproximadamente 300 se pueden visitar hoy en día.

En este sentido, Chambord, Cheverny, Chenonceau y Azey-le-Rideau, cada uno con sus particularidades, son ejemplos casi ineludibles (www.valledelloira-francia.es) .

Desde París, a unas dos horas al sur y atravesando los vastos campos de cereales de la Beaucé, se llega a Orleans, capital de la región Centro- Valle del Loira. Juana de Arco, quien liberó la ciudad del dominio inglés el 29 de abril de 1429, está presente por todas partes. Una estatua ecuestre de la heroína preside la plaza central. Al sur del núcleo urbano queda el bosque de Sologne, de 540.000 hectáreas.

Una noche a la orilla del río Loira, cenando en el Restaurante Au Bord de la Loire y durmiendo en el Hotel Empreinte, puede convertirse en el inicio ideal para un recorrido por distintos castillos.

La majestuosidad de Chambord

Partiendo de Orleans y siguiendo una ruta de 50 kilómetros entre pequeños pueblos y plantaciones de frutales se llega a Chambord. Su majestuosidad queda patente en un dato: de titularidad pública, es el parque más grande de Europa e incluye, en sus 5440 hectáreas, un castillo, un pueblo con 120 habitantes y un inmenso bosque. Es tal su magnitud que, en la superficie total de este parque, cabe la ciudad París.

El castillo de Chambord, cuya construcción fue iniciada por Francisco I en el siglo XVI, es una muestra perfecta de la transición entre la arquitectura medieval francesa y la renacentista italiana. Muestra de sus dimensiones es que la fachada del mismo mide 150 metros de largo. El recinto cuenta en su interior con un total de 282 chimeneas y la salamandra, símbolo del rey Francisco I, se encuentra esculpida en 3500 ocasiones.

Por otra parte, uno de sus principales atractivos, si no el principal, es la doble escalera de caracol diseñada por Leonardo Da Vinci, quien murió cerca de aquí, en Amboise. Las dos rampas superpuestas y enlazadas alrededor de un núcleo central hueco permiten que dos personas se puedan ver, pero no se encuentren, a lo largo de su recorrido. Hace siglos, había quien hacía hasta seis días de recorrido desde París, solo para verla.

Cheverny, un castillo para todos los públicos

A tan sólo 19 kilómetros de Chambord se encuentra el castillo de Cheverny. Propiedad de la misma familia desde hace más de seis siglos, actualmente, los Hurault todavía viven en su ala derecha. Entre sus particularidades, en su exterior se encuentra su perrera con más de 100 canes franceses tricolores, los cuales participan de septiembre a marzo en monterías tradicionales.

También en el exterior del castillo se ubica una exposición permanente dedicada al personaje que ha permitido, quizás, su mayor popularización. Este no es otro que Tintín. El dibujante belga Hergé visitó Cheverny en los años 50 y en esta construcción se inspiró para crear Moulinsart, el castillo en el cual el célebre personaje de cómic vive algunas de sus aventuras junto a su inseparable Milú.

Ya en el interior, no podemos pasar por alto la pintura de 34 antiguos paneles de madera, los cuales ilustran algunas de las aventuras de Don Quijote de La Mancha, personaje de moda en la época, en el siglo XVII. Pero si por algo destaca Cheverny es por sus muebles. De hecho, se trata del castillo de Francia con más mobiliario original de los siglos XVII y XVIII en perfecto estado de conservación.

También en perfecto estado de conservación se encuentran las armaduras de los siglos XV, XVI, XVII que, entre otros objetos, se pueden ver en su sala de armas. A todo ello, hasta el próximo mes de junio se le unen diferentes figuras de Lego protagonistas de fábulas de Jean de la Fontaine.

Si tras esta visita se quiere descansar, a tan sólo 15 minutos, en Contres, es posible hacer noche en una casa señorial, Le Manoir de Contres.

Romanticismo en Chenonceau y Azay-le-Rideau 

Siguiendo hacia el suroeste, a aproximadamente una hora de Cheverny se encuentra el castillo de Chenonceau, conocido también como el Castillo de las Damas, debido a la importancia que tuvieron seis mujeres (Diana de Poitiers, Catalina de Médicis, Luisa de Lorena, Louise Dupin, Marguerite Pelouze y Simone Menier) a lo largo de su historia.

Levantado sobre las aguas del Cher, afluente del río Loira, la imagen exterior de esta construcción, en la actualidad de titularidad privada, rezuma romanticismo. Y hay que añadir que su interior no le va a la zaga. De hecho, su pequeña capilla ha sido el escenario de más de una pedida de mano.

Eso sí, si algo contribuye a que el castillo de Chenonceau reciba un millón de visitas al año, son sus arreglos florales. Jean-François Boucher, diseñador floral del castillo ha sido reconocido como Maestro Artesano de Francia. Junto con su equipo, trabaja duro durante todo el año para sorprender a los visitantes con sus creaciones dispuestas en cada uno de los rincones del castillo.

Mientras, a poco más de una hora de Chenonceau, se encuentra el Castillo de Azay-le-Rideau. Tras una restauración de cuatro años en la que se han invertido 45 millones de euros, esta joya arquitectónica del siglo XVI, junto a su parque a la inglesa del siglo XIX, el cual es espacio reconocido como Red Natura 2000, supone el marco ideal para el enamoramiento. Especial contribución a ello realiza el reflejo romántico del castillo en el agua, gracias al añadido del agua que lo rodea también en el siglo XIX.

Por otro lado, dn su interior,  hay que destacar que se trata del único castillo que cuenta con la recreación de una habitación con las paredes cubiertas totalmente de junco. Algo típico del siglo XVI. Como curiosidad, el revestimiento de las paredes de la citada sala fue llevado a cabo por la hermana del actor Jeremy Irons.

Además, por contra, en la localidad de Azay-le-Rideau, es posible pasar la noche en cuevas, perfectamente habilitadas, gracias a la presencia en la zona de varios hoteles “troglodíticos”. En este sentido, un posibilidad que cabe tener en cuenta es el Hotel Troglododo.

Otras opciones               

Al margen de las de visitas referidas anteriormente, existen otras opciones como, por ejemplo, cerca de Orleans, el castillo de La Ferté-Saint-Aubin. Un castillo privado conocido por sus madalenas. Por otra parte, a menos de media hora de Azay-le-Rideau se encuentra Chinon, cuya fortaleza contó entre sus propietarios con Ricardo Corazón de León.

Además, si lo que uno quiere hacer es relajarse y no tener que conducir, además de poder realizar las visitas guiadas, existen opciones como las que propone Odyssée en Val de Loire (www.odyssee-valdeloire.com) con excursiones de medio día o un día, que incluyen incluso descuentos en las entradas a los castillos.

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